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Situado en la ladera de la Alcazaba se construyó en la época
de Augusto (s. I d.C.). En el Teatro Romano podemos distinguir las siguientes partes:
Cavea o graderío, lugar para el asiento de los espectadores que
se conserva más de la mitad. Con total probabilidad, la mayor parte del graderío
estuvo cubierta por un gran toldo sostenido por mástiles llamado velum.
Orchestra, situada entre el graderío y el escénico aún conserva
en muy buen estado su suelo de placas de mármol y tres escalones del mismo material.
En los escalones se ubicaban los sillones pétreos donde se colocaban los personajes
ilustres de la ciudad.
Proscaenium o escenario, se encuentra detrás de la orchestra y
podemos distinguir el pulpitum realizado de entarimado de madera que se conserva
en buen estado. Era el lugar de representación y se elevaba sobre la orchestra para
facilitar la visión de los personajes ilustres. También se distingue el frons escaenae
o muro escénico con una altura igual al punto más alto del graderío. Servía de protección
y tenía una función acústica.
Tras permanecer durante siglos sepultado y olvidado, fue en
el año 1.951 con la explanación del terreno para realizar unos jardines cuando surge
una construcción de sillares que en un primer momento no se identificó como el Teatro
Romano. Fue en agosto del mismo año cuando se descubrieron unas gradas escalonadas
que fueron las que permitieron concluir que lo hallado constituía los restos de
un teatro romano.
A partir de ese momento los trabajos arqueológicos para la recuperación
y reconstrucción del monumento han sido muy numerosos. Actualmente, se están llevando
a cabo tareas de excavación, de restauración y consolidación en algunas partes del
Teatro Romano.
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